lunes, 21 de diciembre de 2015

Yuki-onna (雪女)

Espero que os guste, onegai no olvidéis comentar kudasai ^.^

雪女 by Shirokawa Izumi




Esta es la historia de una pobre mujer que por culpa de un error se vio obligada a permanecer lejos del resto de la sociedad por toda la eternidad.

Yukiko era una joven hermosa de largos cabellos negros y lisos que ondeaban emitiendo brillos de todos los colores en la nieve iluminada por el sol, ella apenas había cumplido los 15 años y durante los festejos del pueblo conoció a un muchacho del pueblo vecino que había venido para pasar las vacaciones con unos familiares, el se llamaba Yuma era un par de años mayor que Yukiko, y cundo se encontraron el la plaza del pueblo acababa de iniciarse un baile así que el con intención de llegar a conocer mejor a la linda chica la invitó a bailar con el. 
Yukiko y Yuma bailaron durante horas y el resto de las fiestas no se separaron en ningún momento pero la fiesta llegó a su fin y el debía volver a su casa no sin antes decirle a Yukiko que la amaba y que en cuanto le fuese posible volvería para verla. 



El invierno nunca terminaba allí y podía verse la nieve incluso en el verano y no me refiero a un poco de escarcha en el borde de las ventanas sino a una capa de nieve de al menos un palmo que cubría el suelo y los tejados de las casas y en el invierno empeorará, constantes tormentas atacaban los pueblos y la gente quedaba incomunicada durante meses. 

Yukiko y Yuma ya llevaban mucho tiempo hablando por correspondencia y por fin Yuma le dijo que dentro de una semana podría ir a verla pero esa semana transcurrió y Yuma no apareció, las cartas habían cesado de llegar, Yukiko estaba decaída, había dejado de hablar y se negaba a moverse de su habitación donde paso varios días hecha una bola llorando debajo de la mesa. 
Una noche sin embargo había llegado una carta para Yukiko, en ella la madre de Yuma le decía que tras la insistencia de su hijo por explicarle lo sucedido había cedido mandarle aquella carta para informarle de que Yuma se encontraba muy grave, había cogido una fiebre muy fuerte y no podía salir de la cama. 
Esa misma noche Yukiko se puso su capa y sus botas y salió a la callé dispuesta a cruzar la montaña para llegar al pueblo vecino después de todo estaba siendo un invierno suave. 
Yukiko camino durante horas por la montaña con la única luz de un pequeño farol que llevaba en sus manos, el viento comenzaba soplar con fuerza y algunos copos de nieve comenzaron a caer sobre su cabeza contrastando el pulcro blanco del hielo con su pelo negro. El frío comenzó a calar la ropa de Yukiko y su piel adoptaba un sutil tono azulado al rededor de sus ojos y labios, la tormenta se intensifico y el viento termino por apagar el farol; el frío y la oscuridad lo cubrían todo y en un intento por salir de allí Yukiko trató de correr lo más deprisa que pudo con los pies hundidos en la nieve pero para cuando quiso darse cuenta resbalo sobre la nieve y calló por un acantilado que no pudo ver por la penumbra pero en lugar de desparramarse su cuerpo por el impacto contra el suelo callo dentro de una laguna cubierta por una fina capa de hielo y allí se quedo totalmente inconsciente.
Al alba la tormenta había cedido y Yukiko sintiendo un dolor punzante en el pecho se despertó con la mitad del torso hundido en el agua helada y  apoyando sus manos sobre el fino hielo salio del agua para ver que hilos de color rojo resbalaban por el agujero que ella misma había echo en el hielo y el agua era de un tono rosado, el dolor punzante en su pecho seguía y con las piernas temblando dirigió su mirada hacia su pecho en el que encontró clavado un trozo del hielo que se había roto, con las manos temblando agarro el trozo de hielo de su pecho y se lo quedó viendo atónita, no había muerto como podía ser eso posible asustada observó su reflejo en el hielo pero lo que allí vio no podía creerlo, ella era diferente su pelo había adquirido un brillo albino algo azulado al igual que su piel y su viejo vestido se había cambiado por un bello Kimono totalmente blanco con los puños azules igual que unos pequeños lazos que  enganchaban las mangas a los hombros del vestido. 

Yukiko se levantó  las faldas del kimono para cuidadosamente salir de allí después de todo había llegado a la conclusión de que si había logrado sobrevivir fuese como fuese que lo hizo no le importaba pero cuando hizo aquello solo pudo ver como sus piernas se fundían en el aire y sus pies no se encontraban por ningún lugar, su cuerpo flotaba sobre el hielo y eso solo quería decir una cosa, sí había muerto, ella solo era su propio espíritu.

Días más tarde Yuma algo más recuperado de su mal fue al pueblo vecino para ver a Yukiko y disculparse por lo sucedido pero cuando llegó allí todo su mundo se vino a bajo cuando escucho de la boca del padre de Yukiko que era incapaz de dejar de llorar. 

- Mi pobre niña, mi pobre niña ha desaparecido en la tormenta. 

Yuma no era capaz de asimilar aquella noticia y juntó a un par de hombres del pueblo fue en busca de Yukiko a la montaña pero el temporal no era bueno y la densa niebla y las espesas capas de nieve que lo cubrían todo dificultaban la visión, para cuando quisieron darse cuenta se habían separado los unos de los otros, Yuma desesperado llamaba a Yukiko a voz en grito.

La pobre muchacha espíritu se movía entre las dunas de nieve trayendo con sigo la tormenta cuando escucho una voz que la llamaba, su alegría fue tal al reconocer la voz de su querido Yuma que la tormenta tras de si se detuvo y apresuradamente se dirigió hacia el chico que al verla puso cara de espanto. 

- Dios mío, Yuki que te ha sucedido. 

- Creía que no te encontraría - dijo ella con lágrimas en los ojos. 

- Tu pelo, tu piel... te volviste blanca - acercándose a ella extendiendo su mano.

Yuma preocupado acarició el rostro de Yukiko y esta lo agarro de la mano pero cuando ella lo hizo la escarcha comenzó a cubrir los dedos de Yuma extendiéndose a todo su cuerpo tornándose en hielo tan rápidamente que fue incapaz de gritar por el dolor, Yukiko muy asustada retrocedió y desde entonces vaga por las montañas trayendo con sigo las más terribles tormentas.

3 comentarios:

  1. Me encanta el dibujo y la historia. ¿Está basada en una leyenda japonesa o te la has inventado tú?

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  2. Ya te sigo! Me gusta mucho el dibujo

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